Mejorar el sistema educativo para personas con necesidades especiales en los campamentos de refugiados saharauis

A pocos kilómetros de la ciudad argelina de Tinduf, se levantaron los Campamentos de refugiados saharauis (Auserd, Smara, Dajla, El Aiún y Bojador) hace más de cuatro décadas, donde viven actualmente unas 173.600 personas según datos del ACNUR (2018). En 1991, gracias a la mediación de las Naciones Unidas y con la creación de la MINURSO (Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental), el reino de Marruecos y el Frente POLISARIO firmaron un alto al fuego, estableciendo así un período de transición para la celebración de un referéndum sobre la independencia o la integración del territorio del Sáhara Occidental en Marruecos. Actualmente, no se han registrado avances en cuanto a las perspectivas de resolución del conflicto, ya que el proceso de paz lleva décadas estancado. Sin embargo, tras los acontecimientos y la escalada de la tensión entre las partes marroquí y saharaui en el paso fronterizo del Guerguerat, el Frente POLISARIO declaró el cese del alto al fuego el pasado 23 de noviembre de 2020, la normalidad de la vida cotidiana en los campamentos de Tinduf se mantiene. Al no estar OCHA presente en la zona, el ACNUR asume la coordinación, aunque también se cuenta con la presencia del PMA y UNICEF. España, que es donante fundamental, se ha centrado en promover la seguridad alimentaria y nutricional, así como la salud de dicha población.

Entre las causas de dicha vulnerabilidad se encuentran: crisis crónica y olvidada de larga duración, estancamiento del proceso de negociación entre las partes, inseguridad del contexto regional del norte de África, un clima árido y seco, un entorno aislado con pocas posibilidades de sustento y unos recursos limitados por parte de la administración pública saharaui para garantizar los servicios públicos básicos (sanidad, educación, servicios sociales, etc.). Todo esto implica una alta dependencia de la ayuda externa. Por lo anterior, los principales problemas identificados que afectan a las personas con discapacidad son:

1. Inseguridad alimentaria y problemas de malnutrición: El acceso a una alimentación variada y rica en nutrientes resulta complejo en los campamentos, donde la seguridad alimentaria no está garantizada. Por un lado, las duras condiciones climatológicas y la poca fertilidad de la tierra del desierto argelino (hamada) dificultan la producción de alimentos frescos en los campamentos. Según el Food Security Assessment realizado por el Programa Mundial de Alimentos (PMA) en 2018, el 30% de la población saharaui está en situación de inseguridad alimentaria, y el 58% de ella está en riesgo de padecerla (a distintos niveles), por lo que sólo un 12% de la población total de los campos de refugiados de personas saharauis se encuentra en situación de seguridad alimentaria. Esta situación se agravó a causa de la pandemia de la COVID-19. Esta situación de vulnerabilidad se incrementa en los casos de las personas con discapacidad. En su caso, a la poca disponibilidad de alimentos se unen otros factores que afectan a su estado alimenticio y de salud, tales como las dificultades de deglución, la atención que reciben por parte de sus familias o una mayor necesidad de ingerir determinados nutrientes. Así, a través de una encuesta realizada por CISP y CRE durante el año 2015-2016 en los centros de educación especial, se detectó que casi el 28% de los alumnos sufría de malnutrición.

2. Riesgo de exclusión, falta de acceso a servicios básicos: La gran dependencia de la población saharaui de la ayuda internacional se hace también patente en los servicios y recursos básicos asegurados por los sistemas públicos de atención social, educación, sanidad, etc. La escasez de recursos públicos tiene un impacto directo sobre la población y se cierne de manera más acuciada sobre los grupos más vulnerables, siendo los que sufren mayor riesgo de exclusión de los servicios y recursos básicos. A modo de ejemplo, en el caso de las personas con discapacidad, el riesgo de exclusión es todavía mayor, puesto que no existe ni la conciencia social ni los mecanismos institucionales para que la discapacidad sea considerada un problema médico, como una enfermedad crónica.

3. Sistema educativo con escasas capacidades técnicas, escasa cobertura y deficientes instalaciones La existencia de los CEE/CDS es, pues, uno de los escasos servicios específicos y adaptados a las necesidades de estas personas en campamentos. Sin embargo, estos centros cuentan con escasos medios, así como con infraestructuras poco adaptadas.

4. Discriminación, desconocimiento de la población general La falta de acceso a recursos públicos y las condiciones de extrema vulnerabilidad hacen que el cuidado y la atención a las personas con discapacidad dependa todavía más de las propias familias, y de los recursos de que dispongan.

En un contexto de refugio, el primer centro de discapacidad se creó en 1985, y estaba dirigido a personas con discapacidad física. No fue hasta 1993 cuando nació en la wilaya de Smara el primer centro para personas con discapacidad intelectual, que sería el germen de los actuales Centros de Educación Especial (CEE). Fue también a principios de los años 90 cuando empezaron a surgir los primeros Centros de Discapacidad Sensorial (CDS), dirigidos a personas con discapacidades sensoriales. Desde entonces la red de dichos centros se ha ido ampliando en todas las wilayas (campamentos) para poder atender a la población de una manera más integral y directa. En el curso 2020/21, se ha abierto en la wilaya de Smara un proyecto piloto, un Centro de Autismo, que acoge únicamente a niños y niñas con Trastorno del Espectro Autista (TEA). El objetivo de todos estos centros ha sido y es garantizar la educación de las personas con necesidades específicas e impulsar su desarrollo.

Este proyecto constituye la séptima fase de una estrategia de intervención consolidada, surgida de la constatación de las altas tasas de absentismo escolar (más del 45%) en estos centros previas a la intervención. Dado que estos centros no cuentan con la financiación pública necesaria para satisfacer las necesidades de los niños y niñas, CRUZ ROJA ESPAÑOLA (CRE) ha llevado a cabo proyectos previos orientados a apoyar de manera sostenida el funcionamiento y de la gestión de los CEE/CDS. En este marco de trabajo, el presente proyecto ha sido identificado por CRE y la MLRS, en estrecha coordinación con el Ministerio de Asuntos Sociales y Promoción de la Mujer (MASPM) responsable de la gestión de los centros, con los grupos beneficiarios y con las entidades internacionales competentes presentes en campamentos y múltiples financiadores públicos y privados de toda España, en el caso de la Región de Murcia, la Comunidad Autónoma lleva años financiando a través de las convocatorias de subvenciones de Cooperación al Desarrollo y Ayuda Humanitaria.

La presente acción contribuirá a garantizar los derechos a la educación básica, salud y alimentación del colectivo vulnerable de las niñas y niños con discapacidad en los Campamentos saharauis, a través del refuerzo de la red pública de centros escolares especializados, a los que se apoyará a través de dos líneas de actuación:

– Fortalecimiento de servicios ofrecidos por los Centros Especializados (CEE) y Centros de Discapacidad Sensorial (CDS), a través del refuerzo de las capacidades de atención del personal y la provisión de los servicios de comedor y transporte escolar

– Apropiación local de las acciones de promoción de los derechos y la inclusión delas personas con discapacidad a través de la sensibilización de la sociedad saharaui sobre las necesidades específicas de la infancia con discapacidad y la participación de los grupos de población implicados en la toma de decisión de la intervención, a través de los Mecanismos de Escucha y Respuesta

La intervención se enmarca en la estrategia conjunta de la Media Luna Roja Argelina (MLRA), la Media Luna Roja Saharaui (MLRS) y Cruz Roja Española (CRE)orientada a la mejora de las condiciones de vida de las personas con discapacidad en los Campamentos de Refugiados Saharauis que, desde hace más de 45 años, se levantaron en la región de Tinduf (Argelia).

La población beneficiaria directa del proyecto serán un total de 239 personas, 133 alumnas y 106 alumnos delos 9 Centros de Educación Especial y Discapacidad Sensorial de los Campamentos de refugiados saharauis en la región de Tinduf. El alumnado tendrá garantizado el servicio de comedor y transporte. Con ello, se incentivará su presencia en los centros, así como se verán mejoradas sus condiciones nutricionales, de salud y de acceso a la educación. Además, el personal que trabaja en dichos centros, así como del Centro de Autismo de Smara, verá fortalecidas sus capacidades técnicas, con el fin de contribuir a mejorar la atención brindada al alumnado. El rango de edades es muy amplio y depende del centro. De manera general, en los CEE, según la legislación nacional, tienen cabida alumnos de entre 4 y 21 años. Sin embargo, algunos centros acogen alumnos de más edad que, en ocasiones, pueden llegar hasta los 26 o 28 años Esto se debe a que las familias lo solicitan, ya que en este espacio están bien atendidos y su asistencia facilita la conciliación de las personas cuidadoras, especialmente mujeres.

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