Resumen ejecutivo

Presentación

El Informe del Sector 2021 de la Región de Murcia se publica en un contexto de emergencia global, surgido a raíz de dos grandes shocks que han provocado el estallido y consecución de diversas crisis: Primero, el COVID-19 y, después, el conflicto militar de Ucrania, han desestabilizado la economía mundial y las relaciones internacionales, originando una serie de crisis energética, social, inflacionaria, sanitaria, alimentaria…que, como siempre, afecta más donde menos tienen. 

Es en estas circunstancias donde la Cooperación Internacional juega un papel decisivo a la hora de proteger y defender la vida de las personas. Ya llevamos haciéndolo mucho tiempo en Siria, Palestina, Yemen, Sahel, y un largo etcétera. Esa experiencia obtenida a lo largo de los años es la que nos permite ahora ofrecer esperanza a las mujeres en Irán, a la inseguridad alimentaria del cuerno de África o a la emergencia en Afganistán.

Algunos de los datos que arroja este Informe demuestran que la sociedad civil es uno de los principales apoyos de las ONGD. Gracias al apoyo económico o en forma de acciones de voluntariado, la base social de nuestras entidades nos está depositando su confianza para que seamos una herramienta de transformación de la realidad que viven los pueblos y lugares del mundo que cada día enfrentan las consecuencias más duras del sistema socioeconómico mundial: Desigualdad, cambio climático, guerras, enfermedades evitables…

Sin embargo, venimos de unos años de desmantelamiento de la política pública de Cooperación Internacional por parte de las instituciones políticas. Casi 15 años después se siguen pagando las consecuencias de los recortes de más del 80% en Cooperación sufridos en 2008, y seguimos estando muy lejos de los niveles de inversión previos a la anterior crisis financiera. Ahora, observamos con ilusión la aprobación del nuevo Proyecto de Ley de Cooperación para el Desarrollo Sostenible y la Solidaridad Global por el Congreso de los Diputados, el cual supone un empujón financiero y un punto de partida común a la hora de entender el sistema público de Cooperación. Esperamos firmemente que se siga avanzando en estos compromisos, y que a su vez, se refleje también a nivel autonómico y local.  

Con este informe queremos reflejar el incansable trabajo que nuestras entidades socias realizan cada día para ser capaces de estar presentes en 24 países alcanzando a más de 100.000 personas en todo el mundo. Además, supone un ejercicio de transparencia con el conjunto de la sociedad murciana: las ONGD de la Región ponen a la disposición de cualquier persona sus datos en abierto para que se pueda conocer su organización, su base social, su forma de trabajar y su nivel de ingresos/gastos.

Gracias a todas las entidades que han participado y formado parte en el proceso de elaboración de este informe.

Unai Sánchez Martínez 
Presidente de la Coordinadora de ONGD de la Región de Murcia
 
 

Resumen ejecutivo

 
Ofrecemos en este resumen ejecutivo una fotografía general sobre nuestras organizaciones , su trabajo y sus protagonistas. Son datos de 2020, excepto en los epígrafes de ingresos y gastos que recogen información de 2019 y 2020. 

ONGD socias

26 organizaciones; 22 socias, 2 colaboradoras y 2 observadoras

 
No existe en España una única forma jurídica para las organizaciones no gubernamentales, de manera que en función de las necesidades y características de cada entidad pueden adoptar la forma de Asociación, Fundación, Federación u otras. Entre nuestras entidades socias predominan las asociaciones (5) y las fundaciones (4).
 

Empleo en las ONGD

 

El personal contratado por parte de las entidades analizadas en este informe asciende a 855 personas, siendo una amplia mayoría personal contratado en las áreas donde se desempeñan los proyectos (personal local). Esta figura desempeña un papel clave a la hora de ser capaces de identificar las necesidades y problemáticas reales de las comunidades donde se trabaja. Además, gracias a su cercanía con la población local facilitan el contacto estrecho y diario con ella, además de generar mayor confianza.

Distribución de género en las ONGD

 

La distribución del total del personal de las ONGD en función del género está bastante equilibrado: un 51% de hombres frente a un 49% de mujeres. Además, este reparto se mantiene más o menos similar independientemente del lugar de trabajo del personal.

Cuando hablamos de Junta de Gobierno, de las 82 personas que componen el total, un 58% de ellas son hombres frente al 42% de mujeres.

Estas diferencias se vuelven aún más grandes en el caso de la presidencia, donde tan solo Manos Unidas cuenta con una presidenta, y en el caso del máximo responsable de la entidad donde casi el 75% son hombres.

 
 
 
 

Nuestro trabajo

En el extranjero. Trabajamos con casi 100.000 personas en 24 países

 

Gracias a la Cooperación descentralizada somos capaces de alcanzar lugares totalmente remotos y donde nadie más llega, generalizando la lucha por mejorar las condiciones de vida en cualquier rincón del mundo. Nuestras entidades socias están presentes a día de hoy en 24 países, sumando un total de 71 proyectos en los que se destina algo más de 1 millón de €

La región en la que se invirtieron más fondos es Sudamérica, América  Central y el Caribe  (542.081 euros) seguida del continente africano (476.000 euros). En contraposición, Asia es la región que menos fondos recibió en 2021 (41.169 euros). En el resto de continentes (Oceanía, Europa* y Antártida) no hay presencia de nuestras organizaciones.

Los países en los que se centraron los mayores esfuerzos económicos fueron Honduras (204.263 euros), seguido de Bolivia (183.448 euros), Mozambique (153.974 euros), Ruanda (80.655 euros) y Kenia (45.851 euros). Por otra parte, Angola (9320 euros), Chad (3776 euros) y Venezuela (1300 euros) fueron los países en los que sus proyectos suman una menor inversión económica. 

Ingresos y gastos

Ingresos: A la cola en la media nacional en financiación pública

 

Los ingresos de las organizaciones analizadas en este informe en 2020, ascendieron a 975.214 euros. El 85% de esos fondos fueron privados, mientras que el 15% restante fueron públicos. 

Dentro de los fondos privados, destacan las aportaciones periódicas realizadas por los socios y socias de las organizaciones, que suponen prácticamente el 50% de la financiación.

En cuanto al ámbito público, dentro de las entidades analizadas en este informe, se puede distinguir entre financiación autonómica y local. Es muy destacable que predominan los ingresos autonómicos de fuera de la Región de Murcia (62.871€) frente a la propia de la Región (49.938€), lo cual es un reflejo de la infrafinanciación que sufre el sector de la Cooperación Internacional en la Región de Murcia

Gastos: proyectos de desarrollo y estructuras, los más beneficiados.

 
Las organizaciones analizadas en este informe invirtieron en 2019, 965.481 € en el total del desempeño de sus actividades (incluyendo gastos de estructura y de captación), frente a los 962.876€ de gasto en 2020, cantidades muy similares. Si dejamos fuera del análisis los gastos de funcionamiento y de captación de fondos, la mayor parte del gasto producido en las entidades analizadas se canalizó a través de proyectos de Cooperación al Desarrollo, representando más de un 70% del gasto total.

Apoyo sostenido de la ciudadanía

Pilar fundamental de las ONGD

 
En 2020, la base social de las ONGD analizadas en este informe ascendió a 245 mil personas; este número incluye tanto a quienes ofrecen un apoyo económico (personas socias y donantes) como a quienes realizan algún tipo de voluntariado.
 
La base social es fundamental para las entidades por diversos motivos, entre los que destacan el apoyo económico. El mayor apoyo de las entidades de La Coordinadora de la Región murciana son las personas socias, agrupando más del 85% de la base social de las entidades.
Otra forma de apoyo económico a las ONGD son las donaciones puntuales, siendo lo más común que este tipo de ayuda se dispare en situaciones de emergencia.
En ambos casos la mayor parte de las aportaciones provienen de particulares, aunque no es la única forma que adoptan los donantes, pudiendo encontrar además entidades privadas o una forma de colaboración cada vez más obsoleta: los apadrinamientos.
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